HE VISTO AL SEÑOR, contó María Magdalena. Nosotros pensemos: ella lo vio. Si le creemos es un gran consuelo en nuestra soledad cósmica. Ella lo vio resucitado y se propone que a ella, mujer conversa, le creamos en primer lugar, antes que a los apóstoles. A lamás pequeña que amó mucho se le presenta primero y la pone de testigo ¡Oh María Magdalena nos das lo que no pueden los sabios: lo has visto resucitado! Aquí hay qué pensar.
Después Jesús se presentó oficialmente al colegio apostólico diciendo: PAZ A VOSOTROS y los envió como el Padre a Él. La Iglesia. Y sopló diciendo: RECIBID EL ESPÍRITU SANTO. A QUIENES LES PERDONÉIS LOS PECADOS LES SERÁN PERDONADOS.
No hay otra posibilidad que creer o no en la Iglesia que perdona pecados. Esto ha irritado a los hombres modernos. No se puede explicar sino por acción del homicida ¿pues qué mal hay que a uno se le perdonen efectivamente los pecados? ¿qué puede perder quien lo reciba al perdón? Sobre todo recibiendo la gracia de las virtudes que hacen tanto bien al alma. Pero uno tarda mucho tiempo en comer cosas sanas y creer en dietas y bebidas orientales. uno prefiere ser obeso que dejar lo que lo produce y dar el brazo a torcer o bien es arrastrado por la costumbre de comidas.
Por suerte la magdalena nos amonesta con su sencillez.
Después Jesús se presentó oficialmente al colegio apostólico diciendo: PAZ A VOSOTROS y los envió como el Padre a Él. La Iglesia. Y sopló diciendo: RECIBID EL ESPÍRITU SANTO. A QUIENES LES PERDONÉIS LOS PECADOS LES SERÁN PERDONADOS.
No hay otra posibilidad que creer o no en la Iglesia que perdona pecados. Esto ha irritado a los hombres modernos. No se puede explicar sino por acción del homicida ¿pues qué mal hay que a uno se le perdonen efectivamente los pecados? ¿qué puede perder quien lo reciba al perdón? Sobre todo recibiendo la gracia de las virtudes que hacen tanto bien al alma. Pero uno tarda mucho tiempo en comer cosas sanas y creer en dietas y bebidas orientales. uno prefiere ser obeso que dejar lo que lo produce y dar el brazo a torcer o bien es arrastrado por la costumbre de comidas.
Por suerte la magdalena nos amonesta con su sencillez.
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