Final del evangelio. Salen a pescar al lago los apóstoles y la pesca fue infructuosa durante la noche. Parece puro símbolo pero los hechos mismos son significativos. Tenían hambre y salieron sin saber que en esas circunstancias al amanecer se les aparecería Jesús quien dijo: MUCHACHOS, TENÉIS ALGO DE COMER? Ante la negativa les dijo que echaran la red a la derecha y se llenó la red. Entonces el discípulo amado por el Señor, el preferido, quizás el más cercano a sus palabras, el más concentrado que era Juan lo reconoció y le dijo a Pedro: ES EL SEÑOR.
Es necesario subrayar que el primado depende del místico para verlo. Creen los religiosos que el funcionario que tiene el poder tiene todo: no, el poder pastoral no es el de ver o poseer al Señor. Quien decreta o tiene el poder no es el primero sino lo es quien es cercano a María, la humildad máxima. Y Juan es éste, el guardián de María, el apóstol de la intimidad.
Así éste relata cómo se sentaron más tarde a almorzar
y luego de partir el pan Jesús traba aquel diálgo fundamental para la constitución de la Iglesia donde tres veces le pregunta a Pedro, el de las tres negaciones, si lo amaba más que todos y Pedro con humildad le respondió con el PHILO TE ante el AGAPAS ME. El philein es el ser amigo y el agapein es la dilección o amor del Espíritu. Jesús le decía que debía amarlo más quien habría de ser el pastor y seguirlo a la cruz inaugurando el martirio en la marcha de la Iglesia.
Ahora Pedro le pregunta por Juan que tenía la otra primacía, la que signó su evangelio: la morada, la permanencia, la del hogar de María. Entonces Jesús responde:
¿SI YO QUIERO QUE ESTE PERMANEZCA HASTA QUE YO VUELVA A TI QUÉ? TÚ SÍGUEME.
Está la Iglesia en su raíz contemplativa, la operante y la coadyuvante. María y Marta. Y no hay discusión sino experiencia.
Es necesario subrayar que el primado depende del místico para verlo. Creen los religiosos que el funcionario que tiene el poder tiene todo: no, el poder pastoral no es el de ver o poseer al Señor. Quien decreta o tiene el poder no es el primero sino lo es quien es cercano a María, la humildad máxima. Y Juan es éste, el guardián de María, el apóstol de la intimidad.
Así éste relata cómo se sentaron más tarde a almorzar
y luego de partir el pan Jesús traba aquel diálgo fundamental para la constitución de la Iglesia donde tres veces le pregunta a Pedro, el de las tres negaciones, si lo amaba más que todos y Pedro con humildad le respondió con el PHILO TE ante el AGAPAS ME. El philein es el ser amigo y el agapein es la dilección o amor del Espíritu. Jesús le decía que debía amarlo más quien habría de ser el pastor y seguirlo a la cruz inaugurando el martirio en la marcha de la Iglesia.
Ahora Pedro le pregunta por Juan que tenía la otra primacía, la que signó su evangelio: la morada, la permanencia, la del hogar de María. Entonces Jesús responde:
¿SI YO QUIERO QUE ESTE PERMANEZCA HASTA QUE YO VUELVA A TI QUÉ? TÚ SÍGUEME.
Está la Iglesia en su raíz contemplativa, la operante y la coadyuvante. María y Marta. Y no hay discusión sino experiencia.
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