No sé cómo se vive sin la vida de la Filosofía hasta llegar a la muerte que finalmente nos hace ingresar en la plenitud de la SOPHÍA. Dice San Lucas que Jesús de niño crecía en gracia y sabiduría delante de Dios y de los hombres. En él el Verbo de Dios es su "Yo soy" y su humanidad crece y con ella todos nosotros, adscriptos a ella. Esto me dice la SOPHÍA lucana y la Filosofía cristiana, es decir Agustín y Tomás.
Sí que no podría vivir hoy sin la LOGOTECTÓNICA que hace posible esto: tanto recibir la concepción de la Filosofía cristiana como la misma SOPHÍA ya pura en el lenguaje. Por ejemplo en una lectio de aquella narración lucana como en la de la mujer que regaba sus pies con sus lágrimas y que como amó mucho mucho le fue perdonado.
Sí que ahora habito en tal escena perenne. Podrá desparecer en una hecatombe nuclear toda escritura y yo salvado de ella con tal narración volando por el cosmos tendría nutrición para toda la travesía por prolongada que fuera. Mi mente contemplaría esa devoción al maestro y las palabras suyas me darían la vida
impresas en el alma y me harían mantener coloquios posteriores al serme perdonado mucho.
Porque sus palabras se dirigen poderosamente a mí, a mí solo. Los que allí estaban han quedado fuera. Esto es habitar en la SOPHÍA en la esfera del puro lenguaje.
¿Qué más? Háblame que te escucho
Sí que no podría vivir hoy sin la LOGOTECTÓNICA que hace posible esto: tanto recibir la concepción de la Filosofía cristiana como la misma SOPHÍA ya pura en el lenguaje. Por ejemplo en una lectio de aquella narración lucana como en la de la mujer que regaba sus pies con sus lágrimas y que como amó mucho mucho le fue perdonado.
Sí que ahora habito en tal escena perenne. Podrá desparecer en una hecatombe nuclear toda escritura y yo salvado de ella con tal narración volando por el cosmos tendría nutrición para toda la travesía por prolongada que fuera. Mi mente contemplaría esa devoción al maestro y las palabras suyas me darían la vida
impresas en el alma y me harían mantener coloquios posteriores al serme perdonado mucho.
Porque sus palabras se dirigen poderosamente a mí, a mí solo. Los que allí estaban han quedado fuera. Esto es habitar en la SOPHÍA en la esfera del puro lenguaje.
¿Qué más? Háblame que te escucho
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