domingo, 31 de mayo de 2015

VEMOS LO SUPRA UNIVERSAL EN EL EGEO

Diríamos cotidianamente: esto se pone bueno. El Apocalipsis demuestra su sólida contextura como el resto del Nuevo Testamento: obra genial tomada como simple literatura, por su síntesis elocutiva y su contenido universal. Lo bueno: ahora es palabra que apunta a quien tenga oído en el alma para escuchar. A cada uno: no es teología ni religión. Y que cada uno se las haya consigo mismo.
Estamos en el clarísimo cielo del Egeo en Patmos y el trono y quien allí se sienta con un libro escrito por dentro y por el reverso. Ya nos da de pensar.
El libro está sellado con siete sellos. Un ángel con voz poderosamgrita: ¿QUIEN ES DIGNO DE ABRIR EL LIBRO Y DESATAR SUS SELLOS?
Y Juan lloraba porque nadie aparecía.
Pero anuncia un anciano que el digno es el león de Judá y la raíz de David. Y aparece un Cordero como degollado poseyendo los siete Espíritus de Dios que se envían por la tierra. Toma el libro del trono y todos se postran con cítaras y copas de oro con perfumes que SON LAS ORACIONES DE LOS SANTOS cantando un cántico nuevo:
DIGNO ERES DE ABRIR LOS SELLOS PUES FUISTE DEGOLLADO Y NOS RESCATASTE PARA DIOS EN TU SANGRE DE TODA TRIBU PUEBLO Y NACIÓN.

Aquí cumple hacer un paréntesis y frenar la universalidad rousseauniana como si cada pueblo tiene su religión particular y solo es común la natura 
Esto es cierto pero no verdadero porque esto que hace el Cordero no tiene una universalidad horizontal sino más allá de ella en el ser que es simple y supra trascendente e inmanente. Y por lo tanto no es religión ni cosa histórico cultural. Es la sangre del hombre Dios, doblemente universal.
 Y como hemos señalado: es cosa de alguien que ve en el claro cielo inefable de la tarde del mar Egeo.
El mar de Aristóteles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario