martes, 1 de mayo de 2012

LO PROMETIDO


Voy a traducir abreviando: este opúsculo de Boeder se denomina:
ROUSSEAU O EL DESPERTAR DE LA AUTOCONCIENCIA
Remite a la Topología de la Metafísica para que se comprenda íntegramente cómo la configuración de las sabidurías determinan una historia cerrada de la filosofía, la cual cada vez las ha concebido. Define aquí sabiduría como un saber contemplativo de la destinación del hombre cuya exigencia reside en que se diferencie de sí mismo. No rima con la realidad del hombre como una evolución gradual del animal que hace diferencia entre realidad y verdadera realidad (Wirklichkeit en Kant) que no es algo inmediato.
Sin duda es filosófico o conceptual y es en Kant en quien se efectúa en la configuración sapiencial aportada por Rousseau. ¿Cuál es aquí, en esta destinación la cosa del pensar?
Porque la determinante o destinación es para él el Factum de la libertad, presente en la ley de las costumbres para una esencia racional: el imperativo categórico.
Y precisamente el lado del fenómeno contradice aquel Factum a causa de la determinante omnipresente de lo sensible según la causalidad natural que para la razón práctica significa esto: heteronomía. Frente a ella tiene que hacerse valer la autonomía con la legalidad de la presentación del puro concepto: de su idea del Factum de lad libertad.
El pensamiento correspondiente a tal determinante (EL HECHO DE LA LIBERTAD) es primero inmediatamente el sentimiento del respeto por la ley y la coincidencia del querer racional consigo –como al anterior timor domini en cuanto amor Dei. Pero en cuanto la razón práctica cohabita con el entendimiento ensaya éste en segundo lugar razonando la estricta universalidad de la ley de acuerdo a la medida de su regla prudencial y sólo limitado a su imperativo técnico, por lo tanto reconociendo, como a su vez no lo haciendo, la ley de las costumbres , es decir sólo de manera condicionada (ya Parménides vio un tal comportamiento que no sólo se animaba a la contradicción, hablamos de la razón de los mortales, pues es también sí y no, “ES” Y “NO” la primera mentira). Frente a esto entra la “iluminación” de la razón práctica acerca de la necesidad e universalidad de la ley; el único acceso a la doctrina de la sabiduría, en la que si una Filosofía cumplimenta su tarea es por eso “sabiduría”; ella compromete no sólo a la dialéctica de la razón práctica sino que es el único método en la actividad de la razón absoluta de hacer emerger en sí una buena voluntad. El pensar de la buena voluntad tiene como su cosa el bien supremo en tanto fundamento del sistema de los múltiples bienes y parad obrar en el mundo desde el deber y no conforme a él solamente.
¡Atender a esta diferencia subrayada por la logotectónica!
NO ES EL BIEN SUPREMO TRASCENDENTE O (MÁS ALLÁ DE LA RAZÓN) COMO REGÍA EN LA ÉPOCA MEDIA COMO FUNDAMENTO DE LAS ACCIONES DE LA CREATURA RACIONAL SINO
EL SIEMPRE SURGENTE BIEN SUPREMO EN TANTO OBJETO NECESARIO DE UN QUERER DETERMINADO POR LA LEY MORAL.
Como objeto del apetecer es inmediatamente el gozo de cada uno, a éste sin embargo falta todavía el concepto determinado como representación concerniente a una mera pluralidad de elementos empíricos que lo integran ; el pensamiento finito tiene del todo de la felicidad ante sí el máximo de bienestar en el propio presente y futuro que es una representación vacía. Erigida la determinante de la voluntad y por lo tanto el amor propio como dominante relación consigo, pierde la determinación racional de los apetitos y añade el principio reprobable. Como racional solamente puede el querer apetecer la felicidad, la cual por la dignidad en orden a ella es así mediada por la virtud.
Pensado esto surge que la conciencia es desde su producido y propio objeto AUTOCONCIENCIA.
Hasta Aquí Kant y ahora lo puesto por Rousseau como previo a la concepción.
Debe mostrarse primero la razón de los términos desde la determinante o destinación (letra A) que es la LIBERTAD, no como para la razón conceptual en el ámbito de la racionalidad que es al mismo tiempo sensible sino desde el hombre físico diferenciadamente moral cuya espiritualidad se testimonia en la conciencia de su libertad.
Ésta existe inmediatamente por naturaleza: la arbitrariedad de lo aislado en la autónoma satisfacción de necesidades que están limitadas en cuanto naturales a la autoconservación pero con la explicable socialización sin fundamento se limita la arbitrariedad ad las necesidades espontáneamente originadas, cuya satisfacción trae debilidades sociales consigo hasta el extremo de la tiranía en la familia y el estado. Regreso de lo contra natural a la naturaleza puede sólo ocurrir por medio de la propia liberación: libertad desde la libertad, realizada autonomía o autodeterminación.
En la ccncepción kantiana se sigue de la determinante A al pensar C y de éste a la cosa B. Ahora en Rousseau la determinante tiene en la cosa B su inmediata presentación y en el hombre que se libera. Él es inmediatamente el alma del sentimiento de sí, el cual a causa de sus bienes naturales es bello despertador del amor, por su parte natural en la relación pasional o fervorosa a su propio mismo en otro yo. El alma empero pierde su belleza, por ser armonía. Luego en la división consigo mismo: oposición de la moral y e sus deberes con la naturaleza y sus inclinaciones –contradicción de inclinación a inclinación, de deber con deber, incluso de libertad natural y contractual. Restauración de la belleza en la reconciliación consigo mismo: veracidad frente a sí mismo y a sus semejantes con la confesión de sus debilidades; lad naturalidad del amor permanece insuperable que esd otro que el amor propio en el querer poseer del opuesto otro yo. Ilimitación de sí mismo en “la suprema esencia” y de la conciencia en su “vida futura”. Autoconciencia en el sentimiento del bastarse a sí mismo en significación moral.
El pensar correspondiente a este desarrollo de la cosa es inmediato sentimiento de respeto para la honnetetè de mí mismo y de mis semejantes. Se quiebran en el menosprecio del mundo social, másd aún: en la desesperación acerca de la oposición de corazón y razón en sí y en sus semejantes .Libera desde esta reflexión la imaginación primero del desarrollo del alma bella desde sí misma, luego de la educación del hombre armónico, finalmente de lad constitución de una comunidad sobre el fundamento de la autoconciencia.
El pensamiento poético juzga de este modo: “LESD PAYS DE CHIMERE EST EN CE MONDE LE SEUL DIGNE D’ÊTRE HABITÉ ET TEL ESTE LE NÉANT DE CHOSES HUMAINES QUI HORS DE L’ÊTRE EXISTANT PAR LUI MÊME IL N’Y A RIEN DE BEAU QUE CE QUI N’EST PÀS”.
Y afirma luego Boeder: LO BELLO ES UN NO-REAL Y SIN EMBARGO REAL EFECTIVO. No es un objeto del conocimiento y de su ciencia sino lad imaginada humanidad del hombre presentada imaginativamente. La imaginación nunca antes había recibido una dignidad tan real en la autoconciencia del yo que se diferencia: ella se da a pensar en una forma como antes solo correspondía al creador.
Despertar de la autoconcencia en el pensamiento
Explicaremos después de concluir esta pieza maestra de Heribert Boeder

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