Pero ahora ve al Cordero en pie sobre el monte Sión y con él 144.000 con su nombre en las frentes y oye una voz del cielo como de un torrente de aguas y como trueno que sin embargo se quiebra en sonidos de cítaras cantando un cántico nuevo delante del trono de los cuatro vivientes y de los ancianos y nadie podía aprenderlo sino los 144.000 QUIENES FUERON COMPRADOS DE LA TIERRA. ESTOS SON LOS QUE NO FUERON CONTAMINADOS CON LAS MUJERES PORQUE SON VÍRGENES Y SIGUEN AL CORDERO DOQUIERA QUE VA.
Evidentemente se refiere a los sacerdotes del Cordero que son vírgenes y siguen al Cordero al martirio. Porque no hay que preguntarse si vulneran la naturaleza del hombre natural y reprimen el ello: hay que ver que han ido por centenares al martirio por simplemente confesar que eran cristianos.No vengan a acusarlo a Juan de considerar impuro el trato con mujeres que escribió las bodas de Caná y el pasaje de la adúltera sino de ver la situación de los hombres culturales que siguen instintos estimulados por la cultura e ignoran su prístina naturaleza como resulta de aquella estatua del bello Poseidón que rescatan delfondo del mar llena de incrustaciones marinas según narra Platón. No copiemos ya a Nietzsche pues ya tuvo su lugar.
Por de pronto hoy escuchamos y vemos ese cielo que se le abre al vidente de Patmos sin sacar de ello moral alguna.
VI Y CREÍ.
Evidentemente se refiere a los sacerdotes del Cordero que son vírgenes y siguen al Cordero al martirio. Porque no hay que preguntarse si vulneran la naturaleza del hombre natural y reprimen el ello: hay que ver que han ido por centenares al martirio por simplemente confesar que eran cristianos.No vengan a acusarlo a Juan de considerar impuro el trato con mujeres que escribió las bodas de Caná y el pasaje de la adúltera sino de ver la situación de los hombres culturales que siguen instintos estimulados por la cultura e ignoran su prístina naturaleza como resulta de aquella estatua del bello Poseidón que rescatan delfondo del mar llena de incrustaciones marinas según narra Platón. No copiemos ya a Nietzsche pues ya tuvo su lugar.
Por de pronto hoy escuchamos y vemos ese cielo que se le abre al vidente de Patmos sin sacar de ello moral alguna.
VI Y CREÍ.
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