domingo, 9 de diciembre de 2012

REGALOS DE NAVIDAD

La persona ya fue avizorada por San Pablo y luego consumada en San Juan. Si pasé junto al africano Agustín que la concibió en sus doce libros de Trinitate (y ese fue el gran hecho porque concibió la eternidad del hombre, lo substante) desde allí llegué hasta Éfeso, donde aquellos hicieron su estancia gloriosa. Pablo escribió en el himno a los de Éfeso: "Nos eligió para ser santos e inmaculados ante su faz antes de la constitución del cosmos" Es decir eramos personas antes de la creación en la Persona del Verbo. Y fuimos hechos para la alabanza de la gloria de su gracia con la cual nos agració en el amado. Fuimos hechos en su Hijo para alabanza de la gloria que poseen las tres Personas. Mas esa gloria nos la dio a nosotros en la gracia. Luego alabarlo a Él es ser potenciados nosotros mismos con su gracia que es la CARITAS. Y CARITAS ES AMISTAD CON ÉL, CERCANÍA.
Debemos alegrarnos de que aquí no hay enajenamiento en el ir hacia la alabanza de la gloria sino un boomerang que vuelve sobre nosotros según lo confirma San Juan al final de la oración sacerdotal: TÚ EN MI Y YO EN ELLOS. Compréndase lo inaudito de esta declaración: ¡ÉL VERBO DEL SER EN NOSOTROS...PERSONAS....NO COSAS
Aquí nada se puede alegar en contra de esto: somos morada de Dios en el ESPÍRITU, como concluye Pablo. Tal es la revelación del ser, que lejos de esconderse se entrega con toda precisión a alguien que solamente  ha recibido en Villa Dolores, Córdoba, Argentina lo que Pablo y Juan escribieron en el camino que acabo de hacer por casualidad hace unos meses: de Roma a Éfeso.. Quien tenga oídos puede oír pero el oír llama a despertar la razón que se difierencia de sí con respecto a sí misma como nos enseñó Heribert Boeder todos estos años. Aquí entran sólo los grandes: los mencionados apóstoles, San Agustín y Boeder. Nosotros recibimos los regalos. Y felicidad ha sido el resultado.

sábado, 8 de diciembre de 2012

TUNEZ Y LA PERMANENCIA DEL SER

El paso por Tunisia marcado por el GPS en mi viaje desde Barcelona a Roma puso a mano derecha las luces que veía de los lugares donde estuvo Cartago y Tagaste donde nació San Agustín y creció. Y no es un santo meramente. Y si le tocó fundar la doctrina cristiana según palabras de San Jerónimo en la historia de la Filosofía constituye la crisis que concibe el principio de la segunda época: LA TRINIDAD EN LA MENTE. Es Agustín a la segunda época lo que Parménides a la primera y Hegel a la tercera. Aquí no hablamos de enanos sino de gigantes.
Sé que esto considerado por la historia de las opiniones es muy otra cosa, donde podemos incluir sin miedo a la historia de la teología. En este nivel descriptivo de teorías opinativas todos las vacas son pardas.
Nosotros logotectónicamente destacamos la articulación del pensamiento conceptual que precisamente concibe el principio de Plotino que es trascendente a la razón: el UNO BIEN. Y esto es así porque debe serlo. No es continuidad con la primera época sino diferenciada absolutamente. Por ello ya no se confunden lenguajes en Agustín, africano de origen. En él se concibe la persona en el claro trinitario. En él nace la persona iluminada por una muy otra luz, la de la CHARITAS COGNOSCITIVA. Y si surge la visión de la persona –CONOZCAOS YO CONOCEDOR MÍO..TE CONOCÍ A TI ME CONOCÍ A MI- estaríamos ante el más grande descubrimiento de la humanidad, porque esto es lo que somos y seremos cuando ya nada sea.
Sí adivinamos la cercanía de la carta a los Corintios capítulo trece. Todo pasará y solamente la caridad perdurará. Ya no habrá ni teología de la fe ni ciencia: quedarán las personas junto a las TRES PERSONAS. Lo demás será nada porque ya sin la CARIDAD PERSONALIZANTE NADA ES REAL.
Bueno, Agustín era del lado de Cartago, por donde pasé en vuelo. Pienso: allí se hizo el más grande de los descubrimiento. Allí porque Agustín no fue más allá de Hipona y fue un provinciano en el gran mundo donde se tejió lo que no permanecerá porque solamente la caridad entre personas es el ser que es, era y será.