sábado, 23 de junio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
LA AUTOCONCIENCIA: NUEVA ESTRELLA
/Si se trata del despertar de la autoconciencia en Rousseau ¿se habla de un progreso de la conciencia? Esto solamente puede valer para el parecer que reside no sólo en la preocupación del diferenciar histórico sino que reflexiona desde afuera acerca de lo hecho por más que para él produzca la apariencia la continuidad del progresar en el pensamiento en el cual él mismo se coloca: la apariencia de pensar el alma se moviente de la historia. Destacar esto: ¡es una apariencia la continuidad del progreso en el pensamiento!
/ Rousseau no solamente tuvo que desgajarse de los filósofos de la ilustración ideológica sino también de la razón natural y de la mundanal, que tienen en Descartes y Hobbes su comienzo La dicha autoconciencia se refiere precisamente a aquella conciencia que han sido traídas de la una y de la otra razón –de la una como la relación del yo representativo a un exterior a él en cuanto objeto de esencia extraña, de la otra como la relación de un objeto de un yo de esencia homogénea cuya representación toma su origen desde él.
/ De otra forma que en Spinoza y Leibniz, de otra que en Locke y Berkeley no está la tarea en Rousseau en desarrollar progresivamente la otra conciencia sino en él mismo comenzar (no como su amigo Hume una filosofía) la sabiduría de la última época de nuestra historia. Porque en una y en otra conciencia él vio un estrechamiento de la autoconciencia como también en el animal racional y en el social con respecto a la humanidad del hombre. Destacar esto: Rousseau no continúa sino que comienza desde una sabiduría originaria.
/Rousseau se desprende de las fundamentaciones conformes a la conciencia de un lado con respecto a ciencias lógicas, éticas y físicas, del otro al entendimiento de la sociedad política, económica y religiosa- la una como la otra faceta vienen al mundo en la ideología de la Ilustración.
Mas profundamente que la filosofía alcanza sin embargo su comienzo la configuración sapiencial de la época media, como se transmite en la tercera época bajo la configuración del saber del dogmatismo jesuítico (Suarez en particular) o se renueva por intermedio de Lutero y Calvino pero con la diferencia que estos prepararan la así llamada conciencia natural y mundanal.
/La religión de la autoconciencia (tiene una historia formativa en la Nueva Heloísa, una obra en la cual Hume puso su preferencia frente al propio juicio del mismo Rousseau) da de baja al saber cristiano de la época media: no sólo a la fe como gracia sino sobre todo a la paradoja de la gloria del crucificado y por medio de él a la del juicio final sobre el mundo.
EL PRINCIPIO DE LA AUTODETERMINACIÓN SOLAMENTE PUEDE PERMITIR EN ABSOLUTA SIGNIFICACIÓN LA MISMIDAD DEL HOMBRE DIVINO EN NOSOTROS.
/ La época media de nuestra historia había desde hace mucho desaparecido. En pureza consigo adviene la última época cuando ella configura su propia sabiduría. Una sabiduría que en su racionalidad fue concebida; y ella es tal en cuanto trae a su expresión “la humanidad del hombre” junto a la libertad como principio epocal de su presente, presentado en el alma bella que es Julia. Corte por corte e incluso dolor por dolor aporta la diferenciación del yo que requiere de la autoconciencia a la cual hace propia el hombre de esta época.
Hay que notar: la autonomía de la tercera época en la concepción de la libertad brotada de su sabiduría y expresada en la autoconciencia cuya concepción se encuentra en la FENOMENOLOGÍA, LA LÓGICA Y LA ENCICLOPEDIA DE HEGEL, donde ¡concluye la época para dejar libre el espació a otro pensar: la modernidad con sentido singular! Muy otra cosa y ¡sin continuidad!
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